
¡Con Vuestra licencia soberano Señor Sacramentado!
Año nuevo vida nueva, suele decir la sabiduría popular, y con mucha razón. A ocho días de haber empezado el año nos ponemos delante de Jesús Sacramentado con fe renovada, con alegría serena, pera pedirle que sea Él el norte de nuestra vida y que nos haga hombres y mujeres nobles y leales.
Hace pocos días, Mons. Mario de Gasperín, obispo de Querétaro, (México) publicó un texto en el que sugiere algunas ideas para vivir un poco mejor en éste año que empieza y que, según algunos analistas financieros, será un año difícil y complicado.
En realidad todo se hace complicado cuando vivimos lejos del Señor; cuando pensamos que podemos hacer nuestra vida al margen de los mandamientos, o que no necesitamos de su perdón o de su ayuda.
Se nos olvida con mucha facilidad el sin mi no podéis hacer nada[1], del evangelio.
«Ante la crisis que se avecina, si no es que ya está encima –dice Mons. de Gasperin- sin duda que los hogares más pobres serán los más afectados. Muchos analistas ofrecen soluciones. Yo quisiera preguntarle a la Sagrada Familia de Nazaret, a Jesús María y José, qué nos aconsejan en este momento, parecido quizá al que sufrieron ellos cuando nació el Salvador. Nos aconsejarían lo siguiente:
1°. La unión familiar. Incrementar la unión de la familia completa: papá, mamá, hijos y, si están los abuelitos, mejor. Evitar toda violencia familiar, los malos tratos y las palabras groseras. La familia que vive mejor es aquella donde hay respeto y reina el amor.
2°. La fidelidad conyugal. Decir no al divorcio; no a los hijos fuera del matrimonio; no a las uniones libres; no a los niños sin papá. Todo esto significa decir "sí" a la vida y al amor. Amor es fidelidad para toda la vida.
3°. Trabajo arduo. Ganarse el pan con el sudor de la frente. El dinero fácil se convierte en trampa; no da felicidad. Pagar el salario justo y evitar la corrupción. Una vida honesta, sin vicios, es siempre una buena inversión.
4°. Ecología familiar. No desperdiciar el pan, el agua, la luz. No contaminar. Dios no hace basura, recicla. Sembrar plantas y flores. La salud es siempre la riqueza mayor.
5°. Ahorro y austeridad. No gastar más de lo que se gana. Evitar comprar fiado y pedir prestado. Todo abuso se paga. Vivir con austeridad es un arte y una virtud cristiana.
6°. Alegría de vivir. Disfrutar de las maravillas de Dios: la vida, la luz, el aire, el sol, el campo, la familia, los amigos. Completar esta riqueza con la lectura de un buen libro, comenzando por la Biblia y el Catecismo. Aprender a escuchar y conversar en familia. Escuchar música seria, no ruido. La cultura es adorno del alma y fuente de felicidad.
7°. Amor a la tierra. No tener tierra sin producir. Hacer en el patio de la casa el huerto familiar. También en macetas. Preferir los productos nacionales y de la región, a los importados. Apoyar siempre a los trabajadores del campo mexicano.
8°. Confianza en Dios. Reconocer el poder de Dios y de su divina Providencia. Dios es defensor del pobre. Ser agradecidos. Asistir a Misa todos los domingos. Dar a Dios y al César lo que corresponde a cada uno: Cumplir con los diezmos y pagar los impuestos.
9°. Oración en familia. Rezar juntos ante el altar familiar. El Rosario es lo mejor, y más si se añade una pequeña lectura de la Biblia. Repasar con los hijos los Diez mandamientos. El santo temor de Dios es el camino hacia la felicidad.
10°. Ser solidario. No olvidar que hay siempre alguien más necesitado que nosotros. Tener algo para compartir y jamás negar el pan a quien padece necesidad. A la autoridad civil corresponde la justicia, la salud y la alimentación del pueblo; "pero no hay orden estatal, por más justo que sea, que haga superfluo el servicio del amor"[2].
Somos testigos del amor de Dios en el mundo. Amor a Dios y al prójimo son dos rostros del mismo amor»[3].
Vamos a preguntarnos en la presencia del Señor en cuál de éstos diez puntos podemos mejorar (seguramente en todos); y a hacer, delante de Él, algún propósito concreto, algo que podamos cumplir.
Y a ponernos bajo la mirada amorosa de la Santísima Virgen: Bajo tu amparo nos acogemos, Santa María Madre de Dios, no desprecies nuestras súplicas en las necesidades, ante bien líbranos de todos los peligros, oh Virgen gloriosa y bendita. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Año nuevo vida nueva, suele decir la sabiduría popular, y con mucha razón. A ocho días de haber empezado el año nos ponemos delante de Jesús Sacramentado con fe renovada, con alegría serena, pera pedirle que sea Él el norte de nuestra vida y que nos haga hombres y mujeres nobles y leales.
Hace pocos días, Mons. Mario de Gasperín, obispo de Querétaro, (México) publicó un texto en el que sugiere algunas ideas para vivir un poco mejor en éste año que empieza y que, según algunos analistas financieros, será un año difícil y complicado.
En realidad todo se hace complicado cuando vivimos lejos del Señor; cuando pensamos que podemos hacer nuestra vida al margen de los mandamientos, o que no necesitamos de su perdón o de su ayuda.
Se nos olvida con mucha facilidad el sin mi no podéis hacer nada[1], del evangelio.
«Ante la crisis que se avecina, si no es que ya está encima –dice Mons. de Gasperin- sin duda que los hogares más pobres serán los más afectados. Muchos analistas ofrecen soluciones. Yo quisiera preguntarle a la Sagrada Familia de Nazaret, a Jesús María y José, qué nos aconsejan en este momento, parecido quizá al que sufrieron ellos cuando nació el Salvador. Nos aconsejarían lo siguiente:
1°. La unión familiar. Incrementar la unión de la familia completa: papá, mamá, hijos y, si están los abuelitos, mejor. Evitar toda violencia familiar, los malos tratos y las palabras groseras. La familia que vive mejor es aquella donde hay respeto y reina el amor.
2°. La fidelidad conyugal. Decir no al divorcio; no a los hijos fuera del matrimonio; no a las uniones libres; no a los niños sin papá. Todo esto significa decir "sí" a la vida y al amor. Amor es fidelidad para toda la vida.
3°. Trabajo arduo. Ganarse el pan con el sudor de la frente. El dinero fácil se convierte en trampa; no da felicidad. Pagar el salario justo y evitar la corrupción. Una vida honesta, sin vicios, es siempre una buena inversión.
4°. Ecología familiar. No desperdiciar el pan, el agua, la luz. No contaminar. Dios no hace basura, recicla. Sembrar plantas y flores. La salud es siempre la riqueza mayor.
5°. Ahorro y austeridad. No gastar más de lo que se gana. Evitar comprar fiado y pedir prestado. Todo abuso se paga. Vivir con austeridad es un arte y una virtud cristiana.
6°. Alegría de vivir. Disfrutar de las maravillas de Dios: la vida, la luz, el aire, el sol, el campo, la familia, los amigos. Completar esta riqueza con la lectura de un buen libro, comenzando por la Biblia y el Catecismo. Aprender a escuchar y conversar en familia. Escuchar música seria, no ruido. La cultura es adorno del alma y fuente de felicidad.
7°. Amor a la tierra. No tener tierra sin producir. Hacer en el patio de la casa el huerto familiar. También en macetas. Preferir los productos nacionales y de la región, a los importados. Apoyar siempre a los trabajadores del campo mexicano.
8°. Confianza en Dios. Reconocer el poder de Dios y de su divina Providencia. Dios es defensor del pobre. Ser agradecidos. Asistir a Misa todos los domingos. Dar a Dios y al César lo que corresponde a cada uno: Cumplir con los diezmos y pagar los impuestos.
9°. Oración en familia. Rezar juntos ante el altar familiar. El Rosario es lo mejor, y más si se añade una pequeña lectura de la Biblia. Repasar con los hijos los Diez mandamientos. El santo temor de Dios es el camino hacia la felicidad.
10°. Ser solidario. No olvidar que hay siempre alguien más necesitado que nosotros. Tener algo para compartir y jamás negar el pan a quien padece necesidad. A la autoridad civil corresponde la justicia, la salud y la alimentación del pueblo; "pero no hay orden estatal, por más justo que sea, que haga superfluo el servicio del amor"[2].
Somos testigos del amor de Dios en el mundo. Amor a Dios y al prójimo son dos rostros del mismo amor»[3].
Vamos a preguntarnos en la presencia del Señor en cuál de éstos diez puntos podemos mejorar (seguramente en todos); y a hacer, delante de Él, algún propósito concreto, algo que podamos cumplir.
Y a ponernos bajo la mirada amorosa de la Santísima Virgen: Bajo tu amparo nos acogemos, Santa María Madre de Dios, no desprecies nuestras súplicas en las necesidades, ante bien líbranos de todos los peligros, oh Virgen gloriosa y bendita. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

2 comentarios:
Amén!
Me edifica Fader!
Gracias =)
y veamos en mi baúl a ver qué puedo compartir...
un abrazo y nos vemos todos hoy!
Bere
Todavia no conozco a nadie en persona pero lo que hacen es hermoso, bendiciones y gracias por compartir, gracias fader.Y ahi estare como siempre
Toty
Publicar un comentario