25 mar 2009

Hora Santa 19.III.2009

Celebramos hoy en la Iglesia una fiesta muy importante y muy entrañable y muy bonita: la fiesta de San José, esposo de la Virgen María y papá en la tierra de nuestro Señor San José es también patrono de la Iglesia universal.

Y al celebrar a San José podemos dedicar un rato en nuestra oración con el Señor que nos preside desde la custodia a hablar de un tema muy importante y también muy bonito: el amor humano. El amor entre un hombre y una mujer. Y del noviazgo, ésa época tan bonita y tan importante en un hombre y en una mujer.

Jacob engendró a José, el esposo de María, de la que nació Jesús, llamado Cristo. La generación de Jesucristo fue de esta manera: Su madre, María, estaba desposada con José y, antes de empezar a estar juntos ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo. Su marido José, como era justo y no quería ponerla en evidencia, resolvió repudiarla en secreto.

Así lo tenía planeado, cuando el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados» Despertado José del sueño, hizo como el Ángel del Señor le había mandado
[1].


Nos cuenta el evangelio que «María, estaba desposada con José y, antes de empezar a estar juntos ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo. Su marido José, como era justo y no quería ponerla en evidencia, resolvió repudiarla en secreto».

Es un texto cortito, pero que encierra muchas cosas:

María y José se querían, y se querían mucho, tanto que se habían ya desposado, y pronto vivirían juntos.

No sabemos dónde se conocieron, ni cómo es que llegaron a enamorarse, pero seguramente fue en Nazareth, donde vivía la Virgen y donde convivían con amigos comunes.

Y con toda seguridad lo que más llamó la atención del uno hacia el otro fue la limpieza de vida, la castidad con la que vivían y se relacionaban con los demás.

El amor humano no es malo, es querido y deseado por Dios, que creó a Adán y Eva.

Y tan quiere el amor humano que la Segunda Persona de la Santísima Trinidad se hace hombre en el seno de una familia.

Amor, mis hermanos y hermanas, no es sinónimo de acostarse, y amor tampoco significa pura compañía, ni compañía significa seguridad,

En el tema del amor humano hay que aprender... que los besos no son contratos y los regalos no son promesas

Y uno debe a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos. Y aprender a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro.

Y también uno debe aprender si es demasiado, hasta el calorcito del sol quema. Y por eso hay que ser prudentes e ir despacio; comerse el pastel de dos mordidas SIEMPRE hace daño.

También uno debe aprender poco a poco a plantar su propio jardín y decorar su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores, es decir, el amor que nuestro corazón necesita viene sobre todo de Dios y de los amigos, y luego de la pareja con la que se decide compartir la vida.

También hay vocación a la vida de soltero o soltera.

Y al vivir bien el amor humano, uno aprende que realmente puede aguantar, que uno realmente es fuerte, que uno realmente vale, y uno aprende y aprende...

Con el tiempo se aprende que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro, significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado.

Y debes aprender, hermano mío, hermana mía, que sólo quien es capaz de amar con tus defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas.

Con el tiempo debes darte cuenta que si estás al lado de esa persona sólo por acompañar tu soledad, irremediablemente acabarás no deseando volver a verla.

Y también debes comprender que los verdaderos amigos son contados, y que el que no lucha por ellos tarde o temprano se verá rodeado sólo de amistades falsas.

En el amor humano, debes comprender que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen ocasionará que al final no sea como esperabas.

Y también debes aprender y comprender que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese único instante.

Y que hay tres momentos en la Vida que uno no puede remediar: La oportunidad que dejaste pasar, la cita a la que no asististe y La ofensa que pronunciaste.

El tema del amor humano y el dinero también es importante. tienes que aprender que puedes comprarte una casa pero no un hogar, puedes comprarte una cama pero no el sueño, puedes comprarte un reloj pero no el tiempo, puede comprarte un libro pero no conocimiento o lo que necesitas aprender, puedes comprarte una posición pero no sirve para tener respeto ante los demás; puedes comprarte medicinas pero no salud, puedes comprarte sangre pero no vida, puedes, en fin, comprarte sexo pero jamás amor.

Con el tiempo se aprende que la vida es aquí y ahora, y que no importa cuántos planes tengas, el mañana no existe y el ayer tampoco;

Con el tiempo se aprende que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas, decir que quieres ser amigo, ante una tumba, ya no tiene ningún sentido, porque el tiempo se ha pasado ■